Reflexión en conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora

El diseño del espacio moldea la sociedad. No solo determina la forma en que nos movemos, sino también quién puede participar activamente en la vida comunitaria y quién queda excluido. La arquitectura, la planificación urbana y el diseño de interiores no son neutros: pueden fortalecer la inclusión y el sentido de comunidad, o pueden reforzar barreras invisibles que perpetúan desigualdades.

En este Día Internacional de la Mujer Trabajadora, hago una reflexión sobre cómo las barreras espaciales impactan de manera desproporcionada a las mujeres y por qué la lucha por el derecho a la ciudad es una cuestión de justicia de género.


Segregación, barreras y su impacto en las mujeres

Las barreras espaciales afectan a todas las personas, pero su impacto es mayor en las mujeres. Esto no es coincidencia.

📍 Primero, las mujeres son el grupo que más asistencia necesita, ya sea por la maternidad, la vejez o condiciones de salud que requieren apoyo en distintas etapas de la vida.

📍 Segundo, las mujeres son las principales cuidadoras. A nivel mundial, el 75% de las personas con discapacidad son mujeres. En Puerto Rico, el 20% de la población padece de alguna discapacidad o diversidad funcional, mientras que el 48% vive en estado de pobreza.

📍 Tercero, la pobreza también tiene un rostro de mujer. En Puerto Rico, el 40% de la población vive bajo niveles de pobreza, pero en los hogares donde las mujeres son las jefas de familia, ese número asciende al 60%.

Como afirma la Carta de Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas, “Cuantos más obstáculos hay, más discapacitada se vuelve una persona (…) y todas las personas podrían llegar a tener alguna discapacidad en algún momento de su vida debido a lesiones físicas, enfermedades o envejecimiento”.

¿Y quiénes asumen la carga de cuidar a estas personas? Las mujeres. Esta es una de las razones por las que las mujeres son más propensas a desarrollar discapacidades que los hombres. Mientras que uno de cada ocho hombres vive con una discapacidad, en las mujeres ese número asciende a una de cada cinco.

El diseño del espacio no solo debe responder a la movilidad, sino a la vida real de las personas. Una ciudad, una vivienda o un comercio que no está diseñado para la accesibilidad no solo excluye a quienes tienen discapacidad, sino que también segrega a las mujeres, que cargan con la responsabilidad del cuidado y terminan con menos oportunidades de participación social y económica.

📍 Ejemplo cotidiano: Espacios sin rampas o sin suficiente espacio para maniobrar con un coche de bebé, una silla de ruedas o un carrito de compras obligan a las mujeres a hacer esfuerzos adicionales para moverse.

📍 Otro ejemplo: Viviendas sin ascensor o con pasillos demasiado estrechos dificultan la movilidad de personas mayores, lo que las aísla y limita su independencia.


El derecho a la ciudad, el clima y el diseño copiado de modelos extranjeros

El derecho a la ciudad es un concepto que reúne la esencia de los Derechos Humanos, garantizando el acceso equitativo a los recursos, la movilidad y el desarrollo urbano sostenible. También es la base del Diseño Universal, que busca crear espacios accesibles para todas las personas, sin importar edad, género o condición física.

Sin embargo, este derecho está constantemente amenazado por una economía extractivista y brutalista, como la define la socióloga Saskia Sassen. Este modelo de desarrollo saquea los recursos naturales, expulsa comunidades y vuelve yermas nuestras tierras.

Uno de los mayores problemas en el diseño urbano en Puerto Rico es la imitación de modelos extranjeros sin considerar las condiciones climáticas y sociales locales.

📍 Edificaciones herméticas: Al copiar los modelos de países nórdicos, se han construido edificios y residencias selladas, que gastan grandes cantidades de energía en sistemas de climatización e iluminación artificial.

📍 Problemas de humedad: En un clima tropical, los aires acondicionados crean condensación, lo que genera problemas de humedad y hongos, afectando la salud respiratoria.

📍 Falta de espacios abiertos y socialización: La falta de transporte público no solo dificulta el acceso a servicios esenciales, sino que también elimina espacios de socialización. Sin áreas donde las personas puedan caminar o interactuar, se rompen los lazos comunitarios.

📍 Impacto en la violencia: Mientras más se utilizan los espacios públicos, menos violencia hay. Diseñar ciudades que prioricen zonas peatonales, espacios comunes y accesibilidad contribuye a un mayor sentido de seguridad y comunidad.


El desplazamiento forzado y la expulsión de comunidades

En Puerto Rico, la Ley 60 ha facilitado la especulación inmobiliaria, provocando el desplazamiento de comunidades enteras para dar paso a inversiones de lujo que no responden a las necesidades de la población local.

📍 ¿Cómo afecta esto a las mujeres?

  • El desarraigo destruye los lazos comunitarios, que han sido históricamente fundamentales para la seguridad y el bienestar de las mujeres.
  • Las comunidades desplazadas pierden acceso a redes de apoyo, esenciales para la crianza, el cuido de personas mayores y la seguridad emocional.
  • Las viviendas de lujo reducen la densidad poblacional y desplazan a las personas de bajos ingresos, sin ofrecer soluciones accesibles.

Como resultado, las mujeres en estas comunidades enfrentan mayor precarización y aislamiento. Sin un entorno accesible y solidario, su carga de trabajo aumenta, al igual que su vulnerabilidad ante la violencia y la pobreza.

📍 Ejemplo cotidiano: Una mujer que dependía del apoyo de sus vecinas para el cuido de sus hijos es desplazada a una urbanización donde no conoce a nadie y no tiene acceso a centros de cuido accesibles.

📍 Otro ejemplo: Adultas mayores que son obligadas a abandonar sus barrios tradicionales pierden autonomía y apoyo, lo que acelera su aislamiento y afecta su calidad de vida.


Reflexión Final

El diseño del espacio es clave para la equidad y la justicia social. No se trata solo de comodidad, sino de garantizar accesibilidad, seguridad y comunidad.

Si el diseño no responde a las necesidades reales de las personas, entonces es un diseño que excluye.

Por eso, en este Día Internacional de la Mujer Trabajadora, hago un llamado a repensar el diseño de nuestras ciudades, viviendas y espacios comunitarios para que sean inclusivos y respondan a las necesidades de todas las personas.


Referencias

  • Jacobs, J. (1961). The Death and Life of Great American Cities. Random House.
  • López Levi, L., Rodríguez Chumilla, I., & Méndez Saínz, E. (2019). Urbanismo y exclusión: El impacto del espacio en la desigualdad social. Editorial GG.
  • Menéndez Terrazo, A. (2021). El espacio de la violencia de género: una perspectiva urbana y arquitectónica. Ediciones Akal.
  • Naciones Unidas. (2006). Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
  • Sassen, S. (2014). Expulsions: Brutality and Complexity in the Global Economy. Harvard University Press.
  • Weyler, V. (2020). Gastronomía e identidad: el caso de Puerto Rico desde los estudios culturales. Ediciones Callejón.
  • Zabalbeascoa, A. (2016). Jan Gehl: El arquitecto que quiere devolvernos la ciudad. El País.

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