Hoy conmemoramos el natalicio de Angélica Figueroa de Valldejuli (nacida el 8 de febrero de 1908 en Cayey), una figura clave en la historia del diseño de interiores en Puerto Rico. Su legado marcó un punto de inflexión en la profesionalización del interiorismo, una disciplina que, hasta entonces, estaba profundamente vinculada con la economía doméstica y las labores del hogar.

Valldejuli provenía de una familia cuyo impacto en el desarrollo del país fue significativo. Su abuelo paterno, José Ramón Figueroa, marqués de Villalba, fundó el pueblo de Villalba y fue responsable de la creación de la central hidroeléctrica de Toro Negro, un proyecto clave para el progreso de la isla. En este contexto de innovación y emprendimiento, Valldejuli canalizó su visión hacia la educación y el diseño, logrando que su escuela se convirtiera en un referente para la formación de mujeres en esta disciplina.

La Primera Escuela de Decoración en Puerto Rico

En una época en la que el diseño de interiores no se consideraba una profesión independiente, Angélica Figueroa de Valldejuli fundó la primera escuela de decoración en Puerto Rico. Esta iniciativa abrió el camino para la enseñanza formal del interiorismo y dio visibilidad a un campo que históricamente había sido relegado a las mujeres como una extensión de sus responsabilidades domésticas.

El prestigio de su escuela trascendió fronteras. DirectorAs de liceos de decoración y arte de países como Panamá, Perú, Venezuela, Argentina y Colombia viajaron a Puerto Rico para estudiar con Valldejuli, atraídas por la calidad de su enseñanza y la relevancia del programa. Este reconocimiento consolidó la importancia de su labor y sentó las bases para el desarrollo del diseño de interiores en la isla.

Del Hogar al Diseño: La Economía Doméstica como Antecedente

El diseño de interiores en Puerto Rico no emergió exclusivamente de la arquitectura, como muchas veces se asume. Sus raíces están profundamente ligadas a los estudios de economía doméstica, que, durante décadas, fueron el principal acceso de las mujeres a la educación formal sobre administración del hogar. Estos programas enseñaban planificación del espacio, organización eficiente de la vivienda y conocimiento de materiales y mobiliario.

Si bien este modelo educativo reforzaba la idea de que las labores domésticas eran responsabilidad exclusiva de las mujeres, también visibilizaba que estas tareas no eran innatas, sino habilidades aprendidas y perfeccionables. Más aún, estas destrezas podían convertirse en una fuente de ingresos. Las egresadas de la escuela de Valldejuli recuerdan que sus estudios no solo las preparaban para administrar mejor sus hogares, sino que también les ofrecían la posibilidad de profesionalizarse y generar independencia económica sin desafiar abiertamente las normas sociales de la época.

El Legado de Valldejuli y el Diseño de Interiores en Puerto Rico

Bajo su dirección, la primera escuela de decoración en Puerto Rico estableció una visión del diseño de interiores que trascendía lo estético. Su enfoque integraba conocimientos sobre funcionalidad, uso del espacio e identidad cultural, sentando las bases para un interiorismo que respondiera a las necesidades sociales y económicas del país.

Este pensamiento se vio fortalecido con la creación del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 1955, que rescató y valorizó el mobiliario y la arquitectura criolla. Su influencia en la educación del diseño de interiores consolidó una visión puertorriqueña del interiorismo, que combinaba elementos tradicionales con nuevas tendencias.

Pero más allá de la educación, Valldejuli impulsó el reconocimiento del diseño de interiores como un campo de conocimiento estructurado, con aplicaciones en espacios residenciales, comerciales e institucionales. Gracias a su labor, el interiorismo en Puerto Rico se alejó del concepto de «decoración femenina» para consolidarse como una disciplina con un impacto real en la planificación de los espacios habitables.

Foto: https://www.eastview.com/resources/gpa/el-mundo/

Reflexiones sobre su Impacto y el Futuro del Diseño de Interiores

El legado de Angélica Figueroa de Valldejuli nos invita a reflexionar sobre el diseño de interiores en Puerto Rico y su evolución.

  • ¿Cómo sigue influyendo la economía doméstica en la manera en que entendemos el interiorismo?
  • ¿Qué rol juegan las estructuras de poder y género en el acceso a la educación y profesionalización del diseño?
  • ¿Cómo podemos recuperar el potencial transformador del interiorismo en un contexto donde el acceso a la vivienda sigue siendo un tema de inequidad?

Recordar a Angélica Figueroa de Valldejuli es reconocer la verdadera historia del diseño de interiores en Puerto Rico. Su trabajo abrió puertas, transformó espacios y sentó las bases de una disciplina que, aún hoy, tiene el potencial de impactar la calidad de vida de nuestra sociedad.


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